13 de octubre de 2015

En pausa…

El paso del tiempo, es ese que se yo perspicaz que nos sucumbe a todos, nos atraviesa y si le damos lugar nos paraliza o nos sugestiona. Yo le temía, lo cuestionaba, lo juzgaba y lo perpetuaba…hasta que me sentí en pausa.
Hace unos días suspire, un suspiro con sentido de pertenencia, motivos, sensaciones e innumerables pensamientos. Frene, en la escalera, en mi mente, en mi libreta, también confundí la sensación con un dolor en el pecho, pero caducaba en una sonrisa, que muto en esa cosquilla en el estómago que apodan “mariposas en la panza”.
Algunos picaros segundos, me delinearon enamorada, pero inquieta, citaron mi idea de protocolo y la empaparon de nostalgia. Y volvió esa pausa, quiero que nos regalemos bombones, que me sorprendan unas flores, un regalo envuelto y alguna tarjeta con una frase comercial, quiero escribirte una carta de amor, llorar un mal entendido, abrir la ventana para gritar con energía, que volvamos a besarnos bajo la lluvia y si me animo, bajo el mar también.
En pausa además, me descubrí curiosa, ya conozco tu color favorito, no recuerdo tu número, ni tampoco esa canción, si compartimos melodías y algunos malos hábitos, se dónde te sentís libre y tal vez reconozco cuando te crees atrapado.
Se trataba de mí, se trataba de ti… no se detuvo el mundo, el tiempo sigue pasando, pero somos nosotros los que armonizamos su curso. Me animo a esa pausa, latente, ingenua pero intensa que apodo amor.



Lala.

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