14 de julio de 2015

La triada de Pierce, una amiga ofendida y un egoísmo volátil…


Le jugué una carrera limpia al despertador y al dulce de leche lo unte de manera volumétrica, sacrifique mi ansiedad emocional, le escatime un beso a mi novio,
me pinte las uñas antes de dormir, princesa de sueño limpio me sentí…
ya me reconcilie con Nietzsche, cuando coincidimos que las consecuencias agradables de la verdad son moneda corriente para los superfluos, arme un plan de sábado, que abarca todas las comidas, entendí lo de la valentía, no corro carreras, ni levanto pesas, me late el corazón…
desayune entre metáforas, aforismos y citas textuales, cerveza en la cena, de postre su amor…
la semana pasada craquele mis miedos, encontré mi lado audaz, deje olvidada una bufanda, veinte pesos, un chupetín incomodo al paladar, el reloj se escondió y los anteojos no hacían falta…
solo quiero nutrir mi mente relajada, en triunfos espontáneos, de sacrificios armónicos en un hoy compartido…
Lala.

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