27 de abril de 2014

Y eso retorico, casi desprevenido que apodamos “yo puedo”, viene sinuosamente abrazado a un suspiro profundo, con un dejo de nostalgia consiente y una pizca de dolor, se camufla de ilusiones que derrapan en temor, adrenalina intermitente, una sonrisa forzada en una mueca egoísta, que amaga con ser lagrima entre un “quiero todo”, pero dame lo que puedas…


Lala.

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