Caminamos, chusmeamos, nos cruzamos con una multitud encandecente disfrutando el lunes de óseo… estaba totalmente fascinada, me encanta este tipo de lugares, no dejaba de sorprenderme de la estética, despreocupada y muy exuberante de todos los personajes con los que topamos. Mientras me sumergía entre muñequitos, ropa interior infantil, monedas, bolitas, palillos, bolsitos, pantuflitas, abanicos, y quien sabe cuantas cosas más, de hecho útiles y muyyyyy inútiles, mi gorda no tuvo mejor idea que apretarle un botón a un muñequito (una especie de carita) que sonaba diciendo “NO ME ROMPAS MAS LOS HUEVOS” no les puedo explicar la mezcla de susto, con vergüenza que sentimos en ese momento, pero bueno a menos de diez segundos, nos sentimos aliviadas, cuando una señora mayor, toco otra que le grito quien sabe que otra barbaridad… en fin, nos divertimos mucho, compramos adornitos convencionales, pero no poco atractivos.
Lo ultimo que me queda por decir, no critiquemos mas a los chinos, porque mientras los cuestionamos, o los violentamos, no dejamos de consumir sus productos, no hay con que darle, los orientales saben sutilmente como inmiscuirse en el bolsillo del occidente...

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